¡QUE EL MUNDO ES UN PAÑUELO!

Definitivamente la certeza del título de esta entrega es una verdad de a kilo.

Los libros que solicité y recibí recientemente, como habrás visto antes son los Cuentos Completos (volúmenes 1 y 2) de Julio Cortázar y los Cuadernos de Viaje de Julieta Campos.

Ambos, para no variar y seguir con las coincidencias entre mi vida y las lecturas, independientemente de cualquier gusto o preferencia personales caen en la categoría de lo familiar.

Un Julio, una Julieta. Elprimero dotado de una imaginación y una perspicacia extraordinarias. La segunda dotada de una sensibilidad más allá de lo puramente femenino. La obra del primero me sirvió en un momento de puente académico para trazar uno de los fundamentos de mi estética pedagógica y compenetrarme con mis estudiantes, en particular los de la Universidad Iberoamericana. La segunda, con su apellido Campos, su matrimonio y oficio me conecta directamente con una línea verde y frondosa de mi herencia materna.

En ambos libros el prólogo es básico e ineludible para adentrarse en sus páginas. A los Cuentos Completos de Julio Cortázar lo prologa Mario Vargas Llosa, gran amigo suyo a pesar de la diferencia de edades, y nos pone sobre el tapete lo necesario para fincar justas expectativas. Lo demás es lo de menos, los cuentos están organizados conforme al orden de los libros por los que vieron la luz; y la edición, aunque choncha, es muy manejable, muy legible. Vargas Llosa explica y describe, glosa el conjunto de la obra y destaca algunos rasgos de la personalidad del autor ya fallecido. Por mi parte y con gran humildad preferiré en adelante irme piano pianito, cuento tras cuento, pues como apunta la segunda solapa: "Hay que leer a Cortázar. Siempre. Sus cuentos son la pintura genial del sueño de seres improbables, llenos de ternura, ausentes, mágicos". Siendo entonces esta obra en dos volúmenes el equivalente a un museo o galería con varias salas de exhibición, me apresto a apreciar una a una las obras expuestas. Para hablar del todo hay que degustar cada parte que lo conforma.

A los Cuadernos de Viaje de Julieta Campos los prologa Enrique González Pedrero, su marido y hoy viudo, destacado político priyísta y de esos pocos políticos intelectuales de rancio abolengo que no nada más saben lo que dicen y hacen, sino además por qué y para qué. Él fue gobernador, y uno de los mejores, del estado mexicano de Tabasco entre 1983 y 1987. En ese estado vivió buena parte de su vida Guadalupe Glafira Torres (Pallares) de Castellanos, hermana de mi madre y quien falleció hace dos años, y recuerdo sólo cosas buenas que me platicó mi tía sobre esta pareja a la que conoció de cerca por las relaciones existentes entre mi difunto tío, el Dr. Lamberto Castellanos (cuyo nombre ostenta orgullosamente una calle de Villahermosa, la capital del estado) y el gobernador.

Así pues, como por obra de un designio misterioso, corroboro con estos títulos que ahora comienzo a examinar y disfrutar junto con los anteriores, que en efecto el mundo es un pañuelo a modo de taleguilla donde tarde o temprano, más temprano que tarde, nuestras canicas, nuestras cuentas, nuestras personas finalmente se rozan, convergen, coinciden, comparten, conviven.

Por último, el libro de Julieta Campos lo reseñó muy bien y cuidadosamente nuestro buen amigo y vecino bloguero Alfredo Flores Barrón en su artículo fechado el 23 de octubre de 2008 bajo el título "¿Qué hacemos con los viajes?". No te extrañe entonces, apreciable lector, que en lo futuro haga alguna referencia a su texto. Pero, en la medida de lo posible, por supuesto y como he prometido sin romper mi estilo, espero aportar si no algo nuevo, por lo menos algo un poco distinto. Ya tú me dirás si el camino a tomar es el correcto.

<< September 2010 >>
Sun Mon Tue Wed Thu Fri Sat
  1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30  

posts recientes

archivos

Suscribirse a este blog