2 April 2010
¡Ay, caramba! Me fui un mes en blanco, todo marzo. Y no ha sido por falta de ganas o poco profesionalismo.
Con eso que ando de activista por el asunto del Viaducto Bicentenario, administrando la red social creada para el asunto (Defiende La Florida: http://defiendelalforida.ning.com), involucrado en la creación de una nueva asociación de vecinos, buscando trabajo, preocupado por la papa diaria, saliendo del duelo, conociendo nueva gente, tratando de ordenar mi vida, mi cabeza, mi casa, mis finanzas; viviendo de prestado con riesgo de acostumbrarme o volverme experto en el sablazo; chillando por los recuerdos, añorando, escribiendo aquí y acullá... y un muy largo etcétera, con todo eso he puesto ligeramente de lado los libros que venía leyendo.
Esta semana santa que comienza tomé las riendas y, aprovechando el "descanso" he concentrado mis esfuerzos en un ejercicio de disciplina mental desacostumbrado en mí.
Así, va la lista de lo que estoy leyendo ahora a marchas forzadas, pero siempre con la fruición del "ratón de biblioteca".
EL VIAJERO DEL SIGLO de Andrés Neuman. Debo decir que no concuerdo con la reseña y crítica que hizo Liliana Sverdrup, compañera bloguera de esta Cadena. A mí no me ha disgustado la novela. Es más, le encuentro un rasgo de atrevimiento estilístico que bien vale destacar. Me refiero al tratamiento de los diálogos. Al principio resulta en confusión, pues no utiliza guiones largos, ni párrafos aparte para establecer distinción entre dialogantes y narración. Opta por hacerlo seguido y dentro de un mismo párrafo, utilizando solamente comas, paréntesis y combinaciones de ambos. La clave está en la precisión con que están definidas las características de los personajes, y la manera como estas inciden en la fluidez y claridad de su decir. Solos se distinguen; más pronto que tarde toma uno el hilo de las conversaciones, y miren que hay algunas escenas de tertulias en que la cantidad de personajes que intervienen podría generar caos, pero tal no ocurre. Por otra parte, las disquisiciones de orden filosófico-político, al menos a mí, me movieron la neurona, me resultaron estimulantes para la reflexión y el debate. Aunque parece no pasar gran cosa en el pueblo, todo lo que ocurre es en un nivel muy sutil: el enamoramiento, la toma de decisiones, los viajes en el tiempo y a distintos países son fruto del intelecto, de la emoción y la voluntad. Ejemplo de que para viajar no es forzoso contar con un boleto en la mano y una mochila en la espalda, basta un buen libro, una buena compañía, una buena conversación, imaginar. Y si a esto se suma el traslado físico, bueno, ya es otra canción.
TODAS MIS VIDAS POSIBLES de Beatriz Rivas. Llevo tres "vidas" y estoy encantado. Me transporta. Quienes hemos hecho el experimento de buscar otros yo en la Internet nos metemos aún más a fondo en las historias paralelas, que quizá son avatares de uno mismo. Ya diré más y con mejores detalles en otra entrega.
CINCO BALAS PARA MANUEL ACUÑA de César Güemes. Fascinante ejercicio de imaginación alrededor de mi pariente lejano. Sí, por parte de mi padre llevo relación directa con el poeta. Personalmente hace algunos años me puse a investigar la genealogía de mi familia. No he terminado, pero entre los hallazgos encontré un pequeño libro que recogía una entrevista a la hermana menor del médico y poeta coahuilense, a la sazón monja carmelita en Puebla. El mejor documento que conozco. Manuel Acuña sí se suicidó, pero las circunstancias mueven a suspicacia y Güemes explora las hipótesis divertido y con tal cuidado que uno termina creyéndolas como verdaderas. Si no se tratara de mi pariente, daría por hecho cada planteamiento del autor de esta ligera ficción literario-histórico-policíaca. Me lo he comido con gusto y muy rápido, aun cuando todavía no lo termino.
PURGATORIO de Tomás Eloy Martínez. Como ha sucedido con casi todas las lecturas previas que he reseñado, incluidas las mencionadas arriba, esta llegó luego de una aparición en mi vida. No puedo aseverar que traza un paralelo conmigo, por supuesto que no, pero hay elementos que me mantienen pegado a sus páginas, como el encuentro con alguien que uno creería imposible de suceder.
UN DÍA DE CÓLERA de Arturo Pérez-Reverte. Este sí, por disciplina y por respeto al autor. Como dije en alguna entrega pasada, ya lo alucinaba por tanta retahíla de nombres. Pero voy a terminarlo, quiero terminarlo, debo terminarlo, por salud mental. Estimo mucho al autor como para no llegar al punto final de la obra y dar oportunidad al mensaje que puede estar proponiendo, aparte de un homenaje al estilo "placa conmemorativa" del 10 de mayo de 1808. Tengo ¡año y medio! (ahora sí me tardé) con este libro y ya mero lo acabo.
PARAÍSO ES TU MEMORIA de Rafael Tovar y de Teresa. Ya lo terminé, tiene pasajes agradables, pero pasó sin pena ni gloria. Todo el tiempo me sentí alejado, como si viera a los personajes por medio de una cámara oscura renacentista con toques de rancio modernismo un poco chocante, anquilosado. La trama central raya en ñoña y toda la serie de elementos accesorios a veces distraen. No obstante encuentro el germen de una narración a modo de zaga de época que, si el autor se atreve, podría derivar en una interesante línea a la cual sugeriría poner cuidado a las profusas descripciones, o sea menos follaje y más acción en el claro.
UN GRITO DE AMOR DESDE EL CENTRO DEL MUNDO de Kyoichi Katayama. ¡Terminado! Justo al cumplir el año de fallecida mi madre, mi gran amor. En este sí hice muchas anotaciones, por eso me tardé. Disfruté cada imagen, cada metáfora, releía, me provocaba a escribir. Lo trataré aparte. ¿Ya lo leíste? ¿Qué esperas? ¿Sí? ¡Re-léelo!
También fui distraído con otras lecturas más a tono con mi situación personal, pero por ser de otras editoriales el Elogio de esas lecturas quedará en otro espacio, en el que ya conoces (Elogio de la Lectura http://elogiodelalectura.blogspot.com)
Finalmente, hago acuse de recibo de los tres nuevos títulos que se añaden a mi pila de compromisos, y ya comencé mi labor: CRÓNICA DEL DESAMOR de Rosa Montero, me llega en un momento cuando el desamor toca a mi puerta (ja, como si alguna vez hubiera llegado el amor). EL DIBUJANTE DE SOMBRAS de Ana Clavel, novela breve pero muy prometedora. CUANDO ÉRAMOS HONRADOS MERCENARIOS de Arturo Pérez-Reverte, colección de artículos periodísticos escritos por el autor entre 2005 y 2009. He leído el que da título a la antología y otros dos y descubro un Pérez-Reverte muy distinto en lenguaje, fluidez, tono, vocabulario, matiz, acentos harto diferentes de su narrativa de ficción. ¡Son dos! Es de los pocos autores que se desdoblan. Si en su faceta de novelista hala al centro de la obra al lector, envolviéndolo como en un film, aquí farfulla al oído, cómplice, mordaz, incisivo, íntimo, fresco, honesto, en constante evolución.
¡Se me juntó la chamba! Nos leeremos, pues, más seguido.
- José Antonio de la Vega @ 02:39
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