FELIZ 2009

¿ALGO MÁS?

Espero que el año por entrar no nos haga crecer las manos como en el cuento de Cortázar.



UN ABRAZO Y... QUIZÁ LA DESPEDIDA DE ESTE SITIO. ????????

PILA DE LETRAS: SILENCIO Y TÓTEM

Abro mi cuaderno. Tomo la pluma. Pienso. Recuerdo. Organizo. Contemplo la pila de libros que, gracias a Editorial Alfaguara, he venido leyendo en el año que está por terminar. Tomo el que contiene El Hablador de Mario Vargas Llosa (Obra Narrativa Breve), corroborando que faltan pocas páginas para terminar esa novela en particula. Leo. Termino. Cierro el tomo, ubicando el separador donde comienza Elogio de la Madrastra, otra novela del mismo autor y que ya ansío revisar. Veo el cuaderno. Leo mis apuntes. Observo que hay acciones omitidas, supuestas y, sin embargo, están, se adivinan entre los huecos de este párrafo que ahora tú, amable lector, escrutas curioso. Gracias por la deferencia.

"... Yo, antes, no fui lo que soy ahora. Me volví hablador después de ser eso que son ustedes en este momento. Escuchadores. Eso era yo: escuchador. Ocurrió sin quererlo. Poco a poco sucedió. Sin siquiera darme cuenta fui descubriendo mi destino. Lento, tranquilo. a pedacitos apareció. No con el jugo del tabaco ni el conocimiento de ayahuasca. Ni con la ayuda del seripigari. Solo yo lo descubrí", escribe Vargas Llosa con una voz que se antoja la propia, al menos para mí. La mía. Me remite a cierto día sábado en la oficina de mi padre. Me veo sentado con escasos nueve años, ante la máquina de escribir eléctrica. Una Smith-Corona que ahora está en casa. Color gris con blanco hueso. Escucho el zumbido del motor. Presiono las teclas con los dedos índices. Escribo. Extraigo la hoja. Dibujo. ¡Es mi primer retazo de cuento! Uno sobre un fantasmal barco pirata. Fin del recuerdo. Se esfuma entre el nimbo. En su lugar asoman Milka y Candy, mascotas, hija y madre, olfateando. "Todo hombre que anda tiene su animal que lo sigue, ¿no es así? Aunque él no lo vea ni lo llegue a adivinar. Según lo que es, según lo que hace, la madre del animal lo escoge, diciéndole a su cría: Este hombre es para ti, cuídalo. El animal se vuelve su sombra, parece", considera Vargas Llosa y concluyo, aspirante a guerrero tenochca, conozco de antemano el rostro de mi tótem, no será xoloitzcuintle sino brittany spaniel. Venrá por mí en mis últimos instantes, como lo hizo en sus primeros días. Se sentará en mi zapato y andaremos a una nueva vida. Viajaremos como Julia (Campos) y como Julia, la esposa de Félix en Presentimientos, la novela de Clara Sánchez. Cual peregrinos de ensueño, parafraseando a Flores Barrón, compañero y amigo bloguero aquí, volaremos, navegaremos, correremos, caminaremos, en barco, en auto, en avión, por Europa, América, la selva, las ciudades, los ríos, castillos; desde un paseo interior desde el que la felicidad y la tristeza son naufragios, huída, vuelta, fundación o desvío de un futuro siempre latente en el ahora.

UN RESPIRO

¡Uff! Ha sido el anterior un parágrafo de largo aire. Cierto. Concentrado. Como ocurre con los cuentos del maestro Cortázar.

Es poco frecuente que se hagan reseñas de cuentos aislados; por lo general encontramos más bien comentarios, apuntes o referencias alusivas a tal o cual narración, como si se tratase de pellizcos literarios a la obra total de Jorge Luis Borges, Juan José Arreola, Edmundo Valadez u otros muchos muchos cuenteros y cuentistas entre los que está Julio Cortázar, de quien me ocuparé (también) desde esta entrega, aquí mientras me lo permitan Pauta Creativa y Alfaguara, en mi Elogio de la Lectura cuando quiera porque ahí me lo permito yo.

Tal parece que dada la brevedad del cuento, en él está contenida y prevista su síntesis, y bastara con mencionar su título o determinado pasaje o figura para traerlo a la memoria o usarlo a modo de ejemplo; al fin, para muestra basta un botón, se cree. Pero quienes aplican semejante modo prefieren dejar el botón expuesto sobre la mesa a los ojos de todos, como algo acabado o simplemente como un elemento prescindible del traje de escritor.

Si no es para efectos de análisis académico, semiótico, comparativo, biográfico o sociológico, los mitos, leyendas, cuentos, poemas sueltos de un autor, sea un individuo o un pueblo, no se abordan críticamente como podría hacerse. Se prefiere tocarlos como componentes más que como obras en sí mismas, con una vida y un ritmo propios donde bondad y maldad, hambre y satisfacción, amor y odio, entrega y abandono, ánodo y cátodo, están concentrados, apretados, consentidos, a punto del estallido, conformando monstruos o ángeles, gestos, movimientos densos, consistentes.

Cada cuento funciona como caldo burbujeante, magma en ebullición, árida duna caprichosa y saltarina, húmedo y fangoso pantano donde la pila de letras, con su presión sutil moldea, aplasta, conserva significados, formas, ideas, cuyos vapores se cuelan en la conciencia del lector para transformarlo en lo mismo que subyace entre el humus de la creación; haciéndolo uno con la obra, absorbiéndolo.

Algo similar ocurre bajo la superficie de "El Hijo del Vampiro", cuento incluido en el libro Plagios y Traducciones de Julio Cortázar y recogido en Cuentos Completos 1 editado por Alfaguara. Un libro que el autor justificó en su momento, casi como asentamos líneas arriba, al decir: "Forzando su espaciada ejecución --1937/1945-- reúno hoy estas historias un poco por ver si ilustran, con sus frágiles estructuras, el apólogo de haz de mimbres. Toda vez que las hallé en cuadernos sueltos tuve certeza de que se necesitaban entre sí, que su soledad las perdía. Acaso merezcan estar juntas porque el desencanto de cada una creció la voluntad de la siguiente [...] Las doy en libro a fin de cerrar un ciclo y quedarme solo frente a otro menos impuro. Un libro más es un libro menor; un acercarse al último que espera en el ápice, ya perfecto".

Pero este último libro que llega y no llega y sin embargo no es el último cobra calidad de sombra, una de la cual la mente del escritor-lecetor no puede más que enamorarse, ceder a la transfusión de sentido. Como hace Lady Vanda, de quien se sació Duggu Van, el único vampiro que conozco para el que el amor febril gasta tanto como sufrir la saña del paludismo.

"Que los vampiros se enamoren es cosa que en la leyenda permanece oculta", nos narra Cortázar. Sin embargo la tradición de la literatura vampírica da cuenta de generaciones de estos seres, unos surgidos por la vía del contagio y otros por una misteriosa gestación ¿espontánea? que, como imagen especular, tal como ocurre con los humanos encuentra su síntesis en una afirmación que es un deseo que es una certeza que es una esperanza de continuidad: "Es como su padre, como su padre". Una, rayante en la plena identificación por la cual "nadie puede interpolarse entre su esencia y la mía".

CUANDO EL UNO SÓLO ES UNO EN UNO

Resulta curioso que el propio Cortázar pretenda dar unidad o, mejor dicho, sumar hasta la unidad obras enteras cual si fuesen fracciones en una abstrusa ecuación (y eso ocurre con todos los libros de cuentos, independientemente de las razones pragmáticas). Leyendo los libros de Cortázar uno cree comprender que uno más uno hacen dos, o que el todo en efecto lo componen partículas unificadas, integradas. Pero al examinar cada átomo-cuento o cada cuanto del átomo-libro se descubre el verdadero valor cuántico de la literatura.

Desde esta óptica novedosa y renovada, una antología de cuentos (o de poemas, canciones, etcétera) puede vislumbrarse más como un panorama repleto de parajes diversos, maravillosos, tan complejos o simples como castillos ruinosos o fantásticos desde cuyas lumbreras, miles de pasadizos, corredores, salas y habitaciones, un beso en un instante, una mirada, un silencio, lo dicen todo aunque parezca que ha sucedido nada.

Si el vampiro sobrevive, no es por la ignota magia de lo sobrenatural; sino, como imagina Cortázar, por causa del enorme deseo de reengendrarse mediante su amor sanguíneo. ¿Egolatría? Es posible. Tal vez una forma peculiar de adaptación consecuencia de la soledad radical. Quizá la manera más natural y simple de trascendencia. Pero, aunque inhumano, el vampiro experimenta lo que cualquier humano: mediante el amor se hace uno con el objeto de su deseo y de la cópula nace... uno. Aun cuando los azorados no alcancen más que a dudar.

¡QUE EL MUNDO ES UN PAÑUELO!

Definitivamente la certeza del título de esta entrega es una verdad de a kilo.

Los libros que solicité y recibí recientemente, como habrás visto antes son los Cuentos Completos (volúmenes 1 y 2) de Julio Cortázar y los Cuadernos de Viaje de Julieta Campos.

Ambos, para no variar y seguir con las coincidencias entre mi vida y las lecturas, independientemente de cualquier gusto o preferencia personales caen en la categoría de lo familiar.

Un Julio, una Julieta. Elprimero dotado de una imaginación y una perspicacia extraordinarias. La segunda dotada de una sensibilidad más allá de lo puramente femenino. La obra del primero me sirvió en un momento de puente académico para trazar uno de los fundamentos de mi estética pedagógica y compenetrarme con mis estudiantes, en particular los de la Universidad Iberoamericana. La segunda, con su apellido Campos, su matrimonio y oficio me conecta directamente con una línea verde y frondosa de mi herencia materna.

En ambos libros el prólogo es básico e ineludible para adentrarse en sus páginas. A los Cuentos Completos de Julio Cortázar lo prologa Mario Vargas Llosa, gran amigo suyo a pesar de la diferencia de edades, y nos pone sobre el tapete lo necesario para fincar justas expectativas. Lo demás es lo de menos, los cuentos están organizados conforme al orden de los libros por los que vieron la luz; y la edición, aunque choncha, es muy manejable, muy legible. Vargas Llosa explica y describe, glosa el conjunto de la obra y destaca algunos rasgos de la personalidad del autor ya fallecido. Por mi parte y con gran humildad preferiré en adelante irme piano pianito, cuento tras cuento, pues como apunta la segunda solapa: "Hay que leer a Cortázar. Siempre. Sus cuentos son la pintura genial del sueño de seres improbables, llenos de ternura, ausentes, mágicos". Siendo entonces esta obra en dos volúmenes el equivalente a un museo o galería con varias salas de exhibición, me apresto a apreciar una a una las obras expuestas. Para hablar del todo hay que degustar cada parte que lo conforma.

A los Cuadernos de Viaje de Julieta Campos los prologa Enrique González Pedrero, su marido y hoy viudo, destacado político priyísta y de esos pocos políticos intelectuales de rancio abolengo que no nada más saben lo que dicen y hacen, sino además por qué y para qué. Él fue gobernador, y uno de los mejores, del estado mexicano de Tabasco entre 1983 y 1987. En ese estado vivió buena parte de su vida Guadalupe Glafira Torres (Pallares) de Castellanos, hermana de mi madre y quien falleció hace dos años, y recuerdo sólo cosas buenas que me platicó mi tía sobre esta pareja a la que conoció de cerca por las relaciones existentes entre mi difunto tío, el Dr. Lamberto Castellanos (cuyo nombre ostenta orgullosamente una calle de Villahermosa, la capital del estado) y el gobernador.

Así pues, como por obra de un designio misterioso, corroboro con estos títulos que ahora comienzo a examinar y disfrutar junto con los anteriores, que en efecto el mundo es un pañuelo a modo de taleguilla donde tarde o temprano, más temprano que tarde, nuestras canicas, nuestras cuentas, nuestras personas finalmente se rozan, convergen, coinciden, comparten, conviven.

Por último, el libro de Julieta Campos lo reseñó muy bien y cuidadosamente nuestro buen amigo y vecino bloguero Alfredo Flores Barrón en su artículo fechado el 23 de octubre de 2008 bajo el título "¿Qué hacemos con los viajes?". No te extrañe entonces, apreciable lector, que en lo futuro haga alguna referencia a su texto. Pero, en la medida de lo posible, por supuesto y como he prometido sin romper mi estilo, espero aportar si no algo nuevo, por lo menos algo un poco distinto. Ya tú me dirás si el camino a tomar es el correcto.

¡NOMBRES, MÁS NOMBRES!

Debo reconocer que a pesar de lo bien escrito que está Un Día de Cólera, novela histórica escrita por Arturo Pérez-Reverte, es una lectura que traigo algo atorada y en gran parte porque me resulta cansada a causa de la plaga de nombres que asienta el autor.

Tengo muy claro y bien comprendido que el único protagonista de esta novela es el pueblo madrileño, y el único antagonista es el imperio napoleónico. La vaguedad de los conceptos pueblo e imperio sólo puede concretarse en los rostros y los nombres de los actores que los representan. Pero como si fuese una película hollywodense, Un Día de Cólera invierte muchas líneas y páginas enlistando nombres de amigos y enemigos, de héroes (que de otro modo lo serían anónimos), mártires (algunos ocasionales), viandantes y vecinos, calles y lugares que ni aún con el mapa anexo (poco legible) se facilita abarcar con la imaginación.

Las bondades que tiene como un trabajo de crónica "periodística" (así dije más o menos en alguna entrega previa del 22 de mayo intitulada "Entre Amor y Discordia, las Ansias guardadas") raya con la idea de un ligeramente torpe homenaje a modo de placa conmemorativa. Ventaja: uno vive en la mente la confusión, como los personajes a su vez experimentaron en las esquinas y los callejores madrileños en aquel 2 de mayo de 1808. Desventaja: llega un momento en que tantas pistas de actividades en el circo de la revuelta impiden que uno, como lector, pueda seguir el hilo.

El libro vale por la edición, las figuras, las escenas, la redacción, el esfuerzo, la época y los sucesos retratados. Pero definitivamente no es de lectura rápida aun cuando envuelve con el vértigo de la rebelión y entusiasma al plasmar momentos como extractos de pinturas de Goya.

Seguiré leyendo, lento pero seguro, hasta el final. Sobre todo seguro de que aun con los tropiezos el goce está garantizado.

DESEO APUNTES ALREDEDOR DEL...

Cuentos Completos Julio CortázarCuentos Completos 2 Julio Cortázar

No cabe duda que la fortuna me sonríe, muy a pesar de los sucesos tristes o dolorosos que pueden ocurrir en el diario.

Apenas he recibido la nueva tanda y con ella ha llegado otra mala noticia, esta vez relacionada con a salud de mi padre, aparentemente (a reserva de confirmación), padece cáncer en la vejiga. Dentro de lo malo, lo bueno: se descubrió a tiempo.

Por eso los títulos que vengo leyendo y sumando cobran más importancia y valor, y me dan pie mientras tengo la oportunidad de seguir escribiendo en este grato espacio ahora de dar la vuelta al experimento anterior para decir que "deseo apuntes alrededor del..."

CON EL BOTÍN EN LA MANO

Creo que existe una seria posibilidad de que, en los días siguientes a la Navidad próxima (muchas felicidades a todos), mi voluntad muera empachada, mejor que de hartazgo. Mi actual dieta de letras, líneas y páginas ha resultado tan nutritiva que temo estar comenzando a padecer de bulimia literaria.

Calientitos están los libros recientemente entregados a mi persona por editorial Alfaguara y, aún cuando contienen palabras de escritores muertos, hablan y dicen y narran tales cosas que ya quisiéramos muchos "vivos" pronunciar con semejante palpitación.

Me encuentro relamiéndome aún mis lecturas previas, endeudado con los amables amigos lectores por no pagar justa y oportunamente mis promesas y, todo, por ceder a las preocupaciones de la brega diaria y perseguir al bolillo y a la chuleta (no me refiero a mi amiga, Julieta, a quien saludo desde aquí; no me refiero a la Campos, de quien trataré en las próximas entregas).

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