
15 June 2009
De nuevo, mi madre sale al paso para ayudarme a asimilar la realidad. Pues aun cuando ella para mí representa hoy El Duelo de mi vida (título que se suma a la lista de mis novelas, cuentos, poemas y ensayos que tengo frente a mí en el escritorio, en plena producción) sé por ella y su experiencia personal que incluso semejante quebranto no se compara con la pérdida (por cualquier medio o circunstancia) de un hijo, máxime cuando la privación sucede en las edades más tiernas. En mi familia lo sabemos y comprendemos con claridad y con dolor compartido.
Susan Boyle, como yo y de mi misma edad y también soltera, de algún modo adolescente, también recientemente huérfana; Bipa, como ambos, enamorada de la esencia del huérfano Aer, del que en un momento se ve privada, se lanza a la aventura del duelo y todos, igualmente, nos lanzamos a la búsqueda de nosotros mismos, sin rumbo definido, a través de un puente de cristal acompañados apenas por un fardo de recuerdos que, no obstante su peso y apariencia de golem monstruoso, fielmente nos sigue por el sólo hecho de ser el resultado de la memoria, el conjunto más cuidado de gazapos, la reminiscencia de lo que acostumbramos ser como suma de aciertos y errores, la esperanza de resultar en el orgullo de nuestra madre por obra y gracia de nuestros talentos, tal y como promete el físico relativista Daniel Hawking a su mamá dentro de la serie televisiva Lost. "Las costumbres", escribe Cortázar, "son formas concretas del ritmo, son la cuota de ritmo que nos ayuda a vivir". Pero estas también con el tiempo se diluyen convertidas en rutina. La rutina es útil mientras sirve a la construcción de lo que se tiene: la vida. "Vivir la vida", pone Laura Gallego en voz de Bipa, "eso no tiene precio. Quien no haya pasado nunca frío no apreciará el valor de una huoguera. Quien nunca haya llorado no disfrutará de los momentos de risas. Quien no haya pasado hambre no valorará un plato de estofado caliente. Quien no conozca la muerte no sentirá amor por la vida". Esto es lo que mi Coneja me enseño.19 May 2009
¡Santo Dios! ¿Cuántas pérdidas más deberé soportar una detrás de otra? No bien he recibido el libro de Laura Gallego García, La Emperatriz de los Etéreos, recibo igualmente la noticia terrible para mi alma acerca del fallecimiento de otro de mis puntales: Mario Benedetti.9 May 2009
30 March 2009
¿Ya llegó? Sí y no; más bien apenas comienza El viaje del elefante sobre cuya grupa va mi madre con su memoria puntual, abarcadora. Aquí viene, paquidermo vestido de luto santo; y allí va, sin rumbro claro, envuelta en la amarilla luz solar, la misma que baña mi piel desde cada amanecer.20 March 2009
Si no hay autor a quien preguntar; si el conocimiento del lector en torno a la obra y su autor es insuficiente o de plano nula, entonces sólo queda la obra misma en el contexto sustancial que la soporta (el libro, el cuadro, la escultura). Desde el texto en su contexto formal, las expectativas del lector se ven supeditadas a un grado más profundo y complejo de comprensión. La obra no apela a la intención autoral, es decir al propósito voluntarioso del creador; ni recurre, para sobrevivir y proyectarse en el tiempo, al escrutinio del espectador. La obra es, en sí y por sí misma, a pesar de la existencia de un lector y un autor (el editor es un ente que reúne facultades de uno y otro a la vez). Sus formas y significados indican su tendencia, su objetivo, su dinámica íntima. En la obra poco importan la razón por la que aparece una palabra junto a otra o el efecto provocado en el alma sensible del atento.18 March 2009
27 February 2009
Recibo con beneplácito la noticia de que el proyecto de escribir en este espacio continuará de manera indefinida. Por lo que a mí respecta digo ¡viva, viva! Ya he efectuado mi solicitud de títulos en espera de que mi Coneja de Pascua endulce mis días por venir, sobre todo ahora que las mareas parecen hacerse más consistentes y serenas en mi ánimo.
¿Y Mario Benedetti? Vivir adrede también lo terminé hacia esas fechas. En medio de mi luto vibraron sus palabras como reflejos en el estanque. De entre todas hoy rescato las del texto intitulado "Aleluya" que inyectaron calma y consuelo a mi ser: "El tiempo pasa y yo sigo viviendo, con los dolores y las ausencias de siempre pero sigo viviendo. Con la suerte y la muerte a la vista, con las golondrinas y los buitres, con el alma en pena y la cordura casi loca, con las cenizas del olvido y el pan duro de las promesas. Pero sigo viviendo. [...] Cuando encuentre la verdad aún estaré a tiempo para llevar a mi infancia conmigo y clavarla luego como un afiche en la pared de la cocina [...] El tiempo es un viaje de escalas infinitas donde aprendemos y enseñamos algo". Hoy, solo con mi soledad, añoro y aunque con dudas y temores que calan, sigo viviendo; y ni para qué preguntar por qué.18 February 2009
La vida es el gran libro que alguien escribe para cada uno. Cada uno es tanto un personaje en ella, como el autor de la misma. Pero no cabe duda que hay episodios que nadie quisiera escribir, siquiera leer o por lo menos preferiría eludir, a pesar de ser inevitables. Luego de semejantes capítulos, no faltan quienes elaboran y ejecutan cadenas de oraciones o cosas parecidas. En lo personal llegué hoy aquí con esta cadena de enunciados para eslabonar una cadena de lectores; no porque busque su conmiseración, sino, simplemente, sin un propósito concreto.14 January 2009
31 December 2008
31 December 2008
Algo similar ocurre bajo la superficie de "El Hijo del Vampiro", cuento incluido en el libro Plagios y Traducciones de Julio Cortázar y recogido en Cuentos Completos 1 editado por Alfaguara. Un libro que el autor justificó en su momento, casi como asentamos líneas arriba, al decir: "Forzando su espaciada ejecución --1937/1945-- reúno hoy estas historias un poco por ver si ilustran, con sus frágiles estructuras, el apólogo de haz de mimbres. Toda vez que las hallé en cuadernos sueltos tuve certeza de que se necesitaban entre sí, que su soledad las perdía. Acaso merezcan estar juntas porque el desencanto de cada una creció la voluntad de la siguiente [...] Las doy en libro a fin de cerrar un ciclo y quedarme solo frente a otro menos impuro. Un libro más es un libro menor; un acercarse al último que espera en el ápice, ya perfecto".
Resulta curioso que el propio Cortázar pretenda dar unidad o, mejor dicho, sumar hasta la unidad obras enteras cual si fuesen fracciones en una abstrusa ecuación (y eso ocurre con todos los libros de cuentos, independientemente de las razones pragmáticas). Leyendo los libros de Cortázar uno cree comprender que uno más uno hacen dos, o que el todo en efecto lo componen partículas unificadas, integradas. Pero al examinar cada átomo-cuento o cada cuanto del átomo-libro se descubre el verdadero valor cuántico de la literatura.11 December 2008
A los Cuadernos de Viaje de Julieta Campos los prologa Enrique González Pedrero, su marido y hoy viudo, destacado político priyísta y de esos pocos políticos intelectuales de rancio abolengo que no nada más saben lo que dicen y hacen, sino además por qué y para qué. Él fue gobernador, y uno de los mejores, del estado mexicano de Tabasco entre 1983 y 1987. En ese estado vivió buena parte de su vida Guadalupe Glafira Torres (Pallares) de Castellanos, hermana de mi madre y quien falleció hace dos años, y recuerdo sólo cosas buenas que me platicó mi tía sobre esta pareja a la que conoció de cerca por las relaciones existentes entre mi difunto tío, el Dr. Lamberto Castellanos (cuyo nombre ostenta orgullosamente una calle de Villahermosa, la capital del estado) y el gobernador.5 December 2008
Tengo muy claro y bien comprendido que el único protagonista de esta novela es el pueblo madrileño, y el único antagonista es el imperio napoleónico. La vaguedad de los conceptos pueblo e imperio sólo puede concretarse en los rostros y los nombres de los actores que los representan. Pero como si fuese una película hollywodense, Un Día de Cólera invierte muchas líneas y páginas enlistando nombres de amigos y enemigos, de héroes (que de otro modo lo serían anónimos), mártires (algunos ocasionales), viandantes y vecinos, calles y lugares que ni aún con el mapa anexo (poco legible) se facilita abarcar con la imaginación.5 December 2008


19 October 2008
Por ello estos "últimos" apuntes desde ahora y en adelante apuntan a Vivir adrede y Entre fantasmas.
Apenas aprecié Vivir adrede hice una pausa y un espacio en mi lista personal e insensata de pinchazos y rayones Entre fantasmas. Un espectro mayor me llamó a rendir cuentas.9 October 2008
14:15 hrs. Aunque mis amados padres viven, bendito Dios, me embarga una honda sensación de orfandad. Ha terminado la vida de un personaje cuya subtrama fue fundamental en la trama de la novela de mi vida. No lo leeré más si no es a través de los recuerdos, alimentando el deseo —uno más para estos apuntes— de albergar en el corazón hasta mi último momento la vivacidad de su mirada traviesa, sus sabias ocurrencias, su leal sonrisa.9 October 2008
28 September 2008
16 September 2008
Esto, escrito por Mario Vargas Llosa en una novela que ahora grata y venturosamente Alfaguara reedita en un tomo aparte, más manuable que el que me ha venido ocupando desde hace días, lo voy leyendo alrededor de los acontecimientos recientes que han incidido en la conciencia de los mexicanos; sucesos internos y externos, macabros unos, inesperados otros, todos causantes de desasosiego. ¿Será que el movimiento hoy es tal que ocasiona vértigo? Confusión parece la consigna diaria recogida por los colegas periodistas y comunicadores, voceros del bien y el mal. ¿Nos habremos vuelto, tal vez, conformistas? El miedo nos tiene ateridos, como si viviéramos en un invierno pertinaz que comenzó en 1994 y ha sido abonando a nuestra sabiduría como pueblo.